De los mismos creadores de Gordo, calvo y bajito, Carlos Osuna (Director) presenta su última obra, Sin mover los labios.

Esta película nos cuenta la historia de Carlos, un hombre que tiene como profesión ventrílocuo, pasa su tiempo viendo novelas en compañía de su madre y su novia. Su vida parece no tener sentido alguno y nada de lo que ocurre a su alrededor logra hacerlo expresar lo que siente. La historia termina siendo un viaje a lo más profundo de su psiquis.

La obra cuenta con un fantástico look blanco y negro que logra transmitir el mundo gris y aburrido en el que Carlos habita. Al inicio, la película pareciera ser una comedia, pero a medida que avanza su estructura se va transformando, convirtiéndose en un caos.

Uno de los aspectos más positivos de esta película es la actuación de Carlos, quien logra transmitir de una manera certera su indiferencia al mundo que lo rodea.

Es una película oscura, no apta para todo el mundo, ya que logra salirse del estándar. Es ahí donde yace su extraña belleza. El relato logra conducir al espectador por un abanico de sentimientos, contando con momentos muy conmovedores y también cómicos.

Sin Mover los labios no es una película coherente en el sentido clásico narrativo, es una película que nos permite sumergirnos en lo más profundo de los pensamientos del protagonista, mientras propone un nuevo lenguaje visual. Por medio de la historia de Carlos, el director transmite su postura que termina siendo un ejercicio de crítica a la sociedad.

Pienso que es una película muy interesante ya que propone una estética diferente y pone en juicio algunos de los conceptos que han sido socialmente construidos y que posiblemente poco nos cuestionemos.

Escrito por: Felipe Cuartas

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